Este experto en Derecho Constitucional considera que para que no ocurra es necesaria la igualdad, idea que defendió en el “II Congreso de mujeres musulmanas en nuestro entorno”.
Cuando decimos que los extranjeros son casi como los esclavos del siglo XXI, no nos referimos a que se les trate a latigazos, sino a que carecen de igualdad jurídica”, asegura Fernando Oliván, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y Presidente del Foro Hispanomarroquí de juristas.
Oliván fue uno de los participantes ayer en el “II Congreso de Mujeres musulmanas en nuestro entorno. Integración y derecho a la cultura” y después de su intervención argumentó esta visión acerca de la situación actual que viven las personas emigrantes en nuestro país. Según él, el derecho se basa en el principio de igualdad y “si éste se rompe nos retrotrae a un pasado en el que existían diferencias y se podía llegar a la esclavitud”, afirma.
Esta crisis de igualdad es la que implica para Oliván una escala de situaciones como “la imposibilidad de contratación, de matrimonio, de estudio o de asistencia sanitaria”, que son los principales problemas con los que se encuentran las mujeres
musulmanas, en particular, y todos los extranjeros, en general, cuando llegan a nuestro país.
Por esto mismo, este especialista en Derecho Constitucional considera que España tiene que desarrollar bastante más este principio. “Mi esperanza es que a lo largo de este siglo XXI seamos capaces de construir ese marco en el cual la libertad sea el paradigma de las relaciones entre culturas lo cual de lugar a la igualdad”, comenta.
Oliván se aventura a decir que no existen culturas distintas, y que “ser extranjero no significa que tengamos una tradición, unas costumbres o una lengua diferentes, ya que éstas pueden existir dentro de un mismo país”, de hecho, asegura que él se
siente más identificado con algunas ideas de personas de otros países y que con las del suyo, por lo que afirma que la nacionalidad solo crea una relación de identidad administrativa y que lo único que diferencia a un nacional de un extranjero es el derecho.
“Cuando hablamos de dificultades de personas dentro un país estamos hablando de problemas jurídicos porque los sociales existirían igualmente en el marco de una relación personal sea cual sea su origen”. Por todo ello, Fernando Oliván cree que no debería existir la discriminación que, “desgraciadamente”, existe hoy en día en España y que “es esta visión de neutralidad cultural, algo que para él tiene un plazo
de veinte años, ya que “se están haciendo los deberes y al menos el Gobierno está consiguiendo marcos de libertad impensables hace más de 10 años”.
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