Estamos ante lo que puede ser el nuevo modelo de relaciones entre la Unión europea y Marruecos. Es cierto que la literatura que ha generado este escueto documento, de apenas 14 páginas, es mas bien crítica. Se duda de su eficacia, su oportunidad y, más aún, de que suponga un verdadero avance sobre otras opciones y estadios ya pronunciados y reconocidos por el legislador comunitario. Sin embargo su verdadera oportunidad se deriva, como hemos apuntado, de este peculiar momento histórico. Durante los últimos años, me atrevería a decir, durante los últimos meses, vivimos un proceso donde no solamente se transforma la escena política y económica, sino también los conceptos y el mismo lenguaje donde ubicamos el discurso socio-jurídico.
El Estatuto, en algunos puntos, no expresa un verdadero avance sobre el modelo propuesto por los acuerdos de asociación y la ya clásica política europea de vecindad, sin embargo una lectura atenta del documento nos permite apreciar un nuevo tono que va más allá de las palabras. Como en el cuento “Pierre Menard, autor del Quijote”, las palabras hay que leerlas necesariamente en su específico contexto y, tal y como nos propone Borges en este inquietante juego del sentido, su expresión hoy día reclama una nueva conceptualización de las relaciones mediterráneas. …haz clic aquí para leer más
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La globalización ha puesto en crisis gran parte de las premisas sobre las que funcionaba el modelo de estado surgido con la Modernidad. Y esta crisis también afecta al clásico Derecho Internacional.
Pese a la amenaza del derrumbe financiero del bienio 2008-09, la sociedad iberoamericana sale de un largo letargo. Las largas crisis político-económicas de décadas anteriores abocan a un escenario nuevo que apunta decididamente hacia la esperanza. Regímenes democráticos actúan en prácticamente todo el mapa del continente, sin embargo el horizonte no está exento de nubes ni el proceso de democratización resulta de una linealidad inquebrantable y unidireccional, nada, salvo la propia acción de las personas, puede impedir el retorno de las situaciones de crisis que asolaron la vida del Subcontinente.
Histeria, Melancolía, Furor, Depresión –según los cánones de la medicina al uso-, o por el contrario Alegría –“¡los Felices años 20!”, Optimismo o Pasión, cada siglo, época, cada país en un momento dado, han traducido sus angustias, deseos y miedos sociales con recursos que el uso del tropo nos permite trasladar de las patologías –“el pathos”- de los hombres a las sociedades y pueblos.
Crisis de identidades. Si algo denota la Modernidad es esta carencia de límites. Ya Alezandre Koyré apercibió, glosando las figuras de Galileo y Kepler, el paso de un Cosmos cerrado a un Universo abierto. Ciencia, geografía, cultura, ética, quizá también derecho, se adentran así, en el albor de nuestra época, navegando hacia un océano sin límites. Metáfora de un Odiseo en viaje más allá de los Pilares de Hércules, todo ello en renuncia a su mujer, padre e hijo por un ansia de conocer que prefigura la ciencia moderna. “Imago Christi” –también él mismo viajero entre los muertos- o contrafigura revolucionaria, atado –crucificado- al mástil de su nave. 







