Las bases eróticas de la teoría económica del valor.
Piojos cría el cabello más preciado,
Legañas tiene el ojo más hermoso,
Y en la nariz del rostro más precioso
El negro y verde moco está encerrado.
El coño de la guapa y de la fea,
Que a dos dedos del culo de hondo mora,
Echa sangre, suda y mea.
Si esta es la beldad que el hombre adora,
Me jodo en la mujer y su hermosura.
Cuando me lo enseñó mi padre lo atribuyó a Quevedo. No he podido confirmar ni la autoría ni el rigor de sus versos, sin embargo nos resultan suficientemente ilustrativo para nuestros fines. Tan cercano y tan lejano a la diatriba de Inocencio III.
El poema tiene una expresiva carga satírica inexistente en el desprecio al cuerpo que manifiesta el Papa. Pese a la acumulación de exabruptos, Quevedo o el poeta que lo escribiese, no puede evitar decirnos: “¡Y que asco tan rico!” …haz clic aquí para leer más
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Día a día se aprecia la gran sima que se abre entre España y el mundo iberoamericano. No es una cuestión de culturas, ni de sintonías, sino el reconocimiento de que estamos ante regiones distintas, empeñadas en modelos económico-políticos dispares y que, por su propia naturaleza, miran a espacios y futuros diferentes. Y no hay nada peor que anclarse en esa pueril manía de insistir en las raíces, los parentescos –“nuestros hermanos de América”-, y cultura común. Desde las fechas de la independencia ni culturalmente ni políticamente hubo un proyecto común. Estudiar algo de historia no vendría mal a los adalides de la comunión iberoamericana. ¿Echamos en cuenta la disparidad de orígenes poblacionales entre ambos espacios? Lejanía que se percibe, incluso en los procesos migratorios que llegaron desde Europa. ¿O es que Argentina no podría decir también que es italiana, como otras regiones podrían reivindicar su origen alemán, ruso, judío o incluso turco? Lo del abuelo español queda bien para el chiste.
Dame tu mano, paloma
Derecho a la paz. Contradicción o tautología. El derecho presupone la paz como opuesto dialéctico a las armas, propuesta de redención del conflicto a través de la lógica de la palabra. Hablar, por ello, de paz y guerra es adentrarnos en la misma etiología de lo jurídico. Sin embargo el derecho entraña también el conflicto. El “Eros” como pasión amorosa, vínculo materno-filial o deseo carnal en su momento de éxtasis, también es extraño al derecho. Esos cuerpos fundidos en el abrazo sexual o mamatorio no precisan de regulación alguna, son una unidad indiferente a la dialéctica de lo jurídico.
La solidaridad. En medio de la crisis de la política se desarrolla un movimiento que, carente de otros rasgos de identidad, reclama para sí el calificativo de solidario. Sin rubor y ante la mercantilización del mundo, desde distintos espacios se pronuncia esa exigencia de solidaridad que, en expresión reflexiva, reclama al ciudadano ese “ser solidario”. Propuesta que se incardina en nuestras sociedades (he ahí la duda) como reclamo bienpensante. Secularización de antiguas prácticas de la piedad religiosa.






