Como siempre, la revolución
coge a los bienpensantes con el pie cambiado. Aquí, en esta expresión, ¡Bienpensantes!, se complace en estar toda Europa. ¿Estamos ante el gran cambio del nuevo milenio? ¡Ay de los que pensaron, hace a duras penas diez años, que la Historia había terminado! En menos de la década que va del 2005 al 2015 ¡Cuántos cambios!. Pero, atención, como conocieron los europeos hasta la década del “40” el acelerador de la Historia carece de topes.
Hasta nos habíamos acostumbrado a la crisis. Con un 40% de paro juvenil en España; con un cambio de liderazgo económico en el mundo; con la perplejidad de ver a nuestros hijos entrar de empleados en las empresas de capital chino; de ver que nos volvíamos la mano de obra de esos otros que, hasta hace bien poco, limpiaban nuestra escalera; con un Obama -¡un negro!- en la Casa Blanca, a pesar de todo ello, pensábamos, aquí terminaba todo. Una revolución tranquila. Una Europa inmersa en el debate de la jubilación. Suena a chiste. Nada más. Y, ¿Los hijos?. Los hemos alimentado con esmero y derroche hasta sus veinte años, ¡Por qué no –si ahora vivimos más- mantenerlos en casa hasta los treinta y pico? Algo molesto, pero para nada traumático. Hasta se podían felicitar los cambios. Un hermoso retiro a la platea para ver el nuevo espectáculo del mundo.
Y, de pronto, llegó la Revolución. …haz clic aquí para leer más
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Como es conocido, el 13 de julio de 2009, y tras un largo proceso de gestación, nación la Unión por el Mediterráneo. Largo proceso, no sólo por los virajes que ha sufrido a lo largo de los últimos meses, cambios tanto en la denominación como en el contenido y socios convocados, sino también por su natural y definitiva vinculación al Proceso de Barcelona y heredar así toda la historia de un modelo de relaciones mediterráneas emprendido hace más de diez años. Largo proceso, sobre todo y fundamentalmente, por la sensación que nos deja sobre un tema que aún no ha encontrado su definitiva forma y contenido. Nada de esto, de entrada, debe ser entendido como algo negativo. El mismo proyecto europeo fue una obra construida con y en el tiempo. Sin embargo la ceremonia que se teatralizó en la Cumbre de París no deja de ser un magnífico instrumento de análisis. Bajo su liturgia terminan por colarse algunas de las claves sobre las que debe asentarse el proyecto.
Leo con estupor las reflexiones que Vargas Llosa (El País, domingo, 16 de enero 2011). Nos propone contemplar el caso de Wikileaks como una intromisión en el derecho a la intimidad. Algo nuevo, la intimidad de las instituciones, es más, de las instituciones públicas. Las instituciones públicas tienen, así, intimidad y, desentrañar sus actividades, “mirar” que hacen con los dineros públicos, inmiscuirse y averiguar sus actividades oscuras, todo esto, mira qué, no es más que entrometerse en sus intimidades y violar su vida privada. La vida privada de las instituciones públicas. Qué gran título para nueva película de Isabel Coixet. Creo que no le faltarían protagonistas.
No amamos una ciudad hasta que no la hemos visitado al menos cincuenta veces. La frase, que leí no recuerdo donde, suena a exageración, sin embargo hay en ella también un trasfondo de verdad. Quizá sea por eso que no conciba el viaje sino como un continuo retorno. Ese regreso a Itaca donde cada uno sueña dejó lo mejor de sí mismo y se ve compelido a rescatarlo.







