Partamos de un hecho: el derecho moderno, frente a las construcciones medievales dominadas por la religión y sus mitos, deja libre del análisis jurídico todo lo que concierne a la conciencia. La conciencia no delinque, podríamos apostrofar. El más terrible crimen, imaginado; la aberración antijurídica más despiadada, pensada; la violencia más destructiva siempre que sólo [...]
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